DIOS HABLA

Pero necesitamos oídos para escuchar—oídos que escuche.

Los antiguos hebreos tenían tales oídos…

Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, Elías, Jeremías, entre otros,

Por fin el Reino de Dios llegó con él cuya voz es la voz misma de Dios:

            Jesús de Nazaret.

Cada palabra que hablaba vino directamente del cielo.

¿Quiere oír de Dios?

Centrarse en las palabras de Jesús.

No te preocupes los hipócritas.

No ser distraídos por falsos profetas.

Sólo tienes que remojar las palabras del Nazareno, hasta que cobran vida en tu alma.

Meditar en sus palabras.

Creerles.

Poner en práctica…

Cuando usted prestar atención a las palabras de Jesús, su oído está conectado a la boca de Dios.

Cuando usted obedece las palabras de Jesús, su vida está en la misma mano de Dios.

“Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco y me siguen. Y yo les doy vida eterna; y nunca perecerán. Y nadie les arrebatará de mi mano.”

Juan 10